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El primer tinto Pesquera era un vino impresionante y racial, encarnado en la materia sensual de los taninos –componentes de la uva que dan sabor y cuerpo al vino-, enaltecido por intensos aromas de bayas maduras y ciruelas pasas, con misteriosas notas de grafito y humo. Con el paso de los años, Alejandro Fernández perfeccionó sus métodos de elaboración, consiguiendo un tinto Pesquera más refinado, con un tanino más fino y jugoso.

Desde 1982, la comarca vitivinícola de la Ribera obtuvo su propia Denominación de Origen. La iniciativa de las bodegas tradicionales se vio respaldada por el trabajo de los pequeños viticultores, que elaboran cada año algunos vinos excepcionales que se cuentan entre los mejores tintos españoles. Y esta leyenda se fortaleció con el aporte de buenos enólogos y entusiastas inversores, sin olvidar a las firmas clásicas, que han seguido creando joyas como Alión o Condado de Haza.

Los grandes vinos de la Ribera del Duero han marcado un cambio definitivo en la apreciación de los nuevos tintos. Los amantes del buen color, noble graduación (13º o 13’5º), poderoso tanino y aristocrática presencia, deben estar siempre atentos a las joyas que nacen en esta singular región.logo-y-mapa-ribera-del-duero-copy

Situada en el corazón de Castilla y León, la región se extiende a lo largo de unos cien kilómetros, siguiendo el curso del Alto Duero. Comprende 19 municipios de Valladolid, cinco de Segovia, seis de Soria y 59 de Burgos. La provincia de Burgos destaca con el 85% del viñedo.

 

Estos viñedos de altiplanicie se extienden por ambas orillas del río, generalmente muy próximos a las orillas. La zona más ancha apenas alcanza los 30 kilómetros. Las tierras más bajas se dedican a cultivos de regadío y las cotas más altas de paramera están ocupadas por el cereal, mientras que el viñedo se cultiva en las terrazas intermedias, aunque algunos viticultores prefieren zonas altas “donde la vid se hiela”. El relieve es ondulado. Las tierras llanas y pedregosas del valle se alternan con las escarpadas colinas, a veces coronadas de altivos castillos y salpicadas de pinares y bosques.

El viñedo se extiende también por los valles colaterales del Duratón, Gromejón, Bañuelos, Arandilla y Riaza. Además del viñedo, se cultivan el trigo, la remolacha y las hortalizas.

La variedad más tradicional de la zona es la tinta del país o tinto fino, también llamada tempranillo, que ocupa el 60% del viñedo. Esta variedad ofrece aquí más pigmento y mejor acidez frutal que en otros climas españoles, cualidades que permiten elaborar vinos más elegantes, mejor estructurados y muy ricos en extracto. También se cultivan la garnacha, que no se utiliza en los tintos de crianza –al menos dentro de la D.O.– y cepas internacionales como la cabernet sauvignon, la malbec y la merlot. Estas últimas producen, en Valbuena, vinos de 13º que soportan un largo proceso oxidativo de crianza, evolucionando hacia vinos ricos en extracto seco y en elegante acidez, que funden sus jugosos taninos en el tostado y ahumado roble añejo. En menor medida, también podemos encontrar en la Ribera del Duero plantaciones de albillo –una uva blanca que algunos elaboradores aún mezclan en las cubas de tinto– y otras variedades como la bobal.6884243556_21bd2f7feb_z (1)

Clima continental, con temperaturas extremas: veranos cálidos e inviernos muy fríos. La pluviosidad oscila entre los 400 litros de Sardón y los 560 de Aranda. La luminosidad es alta. Alcanza su máximo en las 2.750 horas de sol de Valbuena. El otoño en esta región castellana suele ser frío y moderadamente húmedo, aunque las lluvias no suelen afectar la vendimia. Las heladas de primavera son frecuentes, sobre todo en mayo, determinando diferencias sustanciales entre las cosechas.

Las viñas ocupan principalmente las terrazas intermedias, sobre terrenos arcillosos. Las márgenes del río están formadas por terrazas aluviales-diluviales. Las laderas calcáreas más altas ofrecen, en ciertas cosechas, vinos de calidad excepcional. Hay también suelos arenosos, inmunes a la filoxera, ocupados por pinares. Pero, a la vez, hay que preservar claramente el patrimonio de las D. O. Y, para ello, nada mejor que delimitar los pagos donde nacen los mejores vinos.

Un brindis y que lo disfruteis.

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